lunes, 25 de mayo de 2009

¿Por qué?

Porque mi adolescencia fueron tres acordes y mi juventud cuatro. Porque hago del onanismo mi fe y de la autocompasión mi ética. Porque no sé ya ni lo que digo. Porque guardo cartas en un cajón, que olvidadas, esperan acabar en cualquier contenedor de una ciudad sin nombre. Porque me despierto cada mañana y me declaro inmortal ante el espejo, pero cuando me acuesto me siento demasiado frágil, cómo cualquier castillo de naipes. Porque sé que no tengo talento, porque vendo mi alma por cualquier tontería que brille, para aferrarme a ella sin que me haga falta ni excusa, ni justificación. Porque ignoro leyes, me las salto, y las desprecio. Porque soy yo y nadie más. Porque tengo voluntad, porque pienso, porque existo, porque se a quién pertenece cada aliento, y sé que no son míos. Porque estoy vivo. Por eso y por mil razones más, soy humano

No hay comentarios:

Publicar un comentario