sábado, 14 de noviembre de 2009

El Carrusel

Bueno, esto lo acabo de escribir justo ahora. Estoy solo en mi casa y acabo de ver El Hombre Elefante, una película de David Lynch bastante que me ha parecido bastante dura. En fin, que me ha hecho pensar y ponerme a escribir lo que sentí en el momento:

Nos creemos nuevos dioses, dominamos el mundo desde nuestro trono de plata profiriendo cada vez gritos mas inhumanos. Y aquí estamos, montados en un carrusel de vicio, que va cada vez más deprisa, rostros que se confunden con tanta vuelta, nausea, música repetitiva y casi macabra que nos lleva a un estado cercano a la más profundo de las locuras, confundiendo acusados con acusadores, ocultándonos tras nuestras frágiles máscaras, para no desvelarles al resto del mundo ,ni a nosotros mismos, nuestra verdadera identidad, para no descubrir que no somos mejores, que sólo somos bestias. Atemorizados nos escondemos en rincones para señalar a cualquier alma inocente; !Linchemoslo! gritaremos enfurecidos blandiendo nuestros puños al viento,tropezando una y mil veces en la misma piedra antes de admitir lo que somos. Ególatras, nos miraremos al espejo y nos gustaremos, seremos incapaces de ver los tumores que nos sobre salen, que supuran y dejan caer un líquido viscoso sobre nuestras conciencias. Juzgaremos, y nunca seremos mejores que los juzgados, y pese a todo juzgaremos. Creyéndonos dueños de todo, y siendo sólo dueños de nuestros propios temores iremos a morir de una manera penosa, porque no podía ser de otra manera, y entre balbuceantes palabras intentaremos redimirnos de nuestra culpa, y nunca encontraremos el anhelado perdón, pues nosotros nunca perdonamos cuando pudimos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario