lunes, 30 de noviembre de 2009
Al alba
Quedé tiritando en una esquina, experimente la tortura de ser devorado por dentro y olí la putrefacción. Admitir algo que odiarías y resurgir dentro de tus cenizas. Sólo al borde de un abismo pude verme a mi mismo, tal y como soy, y pude dejar de mentirme. Esperé más de lo que debía, y cuando ya no pude más avancé, hacia la locura o hacia cualquier otro sitio dónde pueda sentirme cálido, cómodo, un hogar al fin y al cabo. Entre tanta búsqueda olvidé lo que flota en el aire y nadie puede ver, olvide que quizás mi hogar este en ese segundo que te hace sentir diferente cuando te identificas con una canción por ejemplo, quizás mi hogar este en un páramo desierto dónde la palabras cohabitan con las sensaciones. Y sólo entonces me dí cuenta de los millones de pasos en falso que había dado. Quizás cuando deshaga el camino sólo me queden un puñado de recuerdos, y alguna que otra canción, quizás los islotes imbatibles solo eran montículos de arena que se resisten en vano a ser enterrados por el mar. Cuando el mar termine de borrar todo rastro de mi islote podré nada libremente
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