lunes, 30 de noviembre de 2009
Al alba
Quedé tiritando en una esquina, experimente la tortura de ser devorado por dentro y olí la putrefacción. Admitir algo que odiarías y resurgir dentro de tus cenizas. Sólo al borde de un abismo pude verme a mi mismo, tal y como soy, y pude dejar de mentirme. Esperé más de lo que debía, y cuando ya no pude más avancé, hacia la locura o hacia cualquier otro sitio dónde pueda sentirme cálido, cómodo, un hogar al fin y al cabo. Entre tanta búsqueda olvidé lo que flota en el aire y nadie puede ver, olvide que quizás mi hogar este en ese segundo que te hace sentir diferente cuando te identificas con una canción por ejemplo, quizás mi hogar este en un páramo desierto dónde la palabras cohabitan con las sensaciones. Y sólo entonces me dí cuenta de los millones de pasos en falso que había dado. Quizás cuando deshaga el camino sólo me queden un puñado de recuerdos, y alguna que otra canción, quizás los islotes imbatibles solo eran montículos de arena que se resisten en vano a ser enterrados por el mar. Cuando el mar termine de borrar todo rastro de mi islote podré nada libremente
sábado, 14 de noviembre de 2009
El Carrusel
Bueno, esto lo acabo de escribir justo ahora. Estoy solo en mi casa y acabo de ver El Hombre Elefante, una película de David Lynch bastante que me ha parecido bastante dura. En fin, que me ha hecho pensar y ponerme a escribir lo que sentí en el momento:
Nos creemos nuevos dioses, dominamos el mundo desde nuestro trono de plata profiriendo cada vez gritos mas inhumanos. Y aquí estamos, montados en un carrusel de vicio, que va cada vez más deprisa, rostros que se confunden con tanta vuelta, nausea, música repetitiva y casi macabra que nos lleva a un estado cercano a la más profundo de las locuras, confundiendo acusados con acusadores, ocultándonos tras nuestras frágiles máscaras, para no desvelarles al resto del mundo ,ni a nosotros mismos, nuestra verdadera identidad, para no descubrir que no somos mejores, que sólo somos bestias. Atemorizados nos escondemos en rincones para señalar a cualquier alma inocente; !Linchemoslo! gritaremos enfurecidos blandiendo nuestros puños al viento,tropezando una y mil veces en la misma piedra antes de admitir lo que somos. Ególatras, nos miraremos al espejo y nos gustaremos, seremos incapaces de ver los tumores que nos sobre salen, que supuran y dejan caer un líquido viscoso sobre nuestras conciencias. Juzgaremos, y nunca seremos mejores que los juzgados, y pese a todo juzgaremos. Creyéndonos dueños de todo, y siendo sólo dueños de nuestros propios temores iremos a morir de una manera penosa, porque no podía ser de otra manera, y entre balbuceantes palabras intentaremos redimirnos de nuestra culpa, y nunca encontraremos el anhelado perdón, pues nosotros nunca perdonamos cuando pudimos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
