martes, 12 de enero de 2010

martes

Demasiado pronto. Todavía no ha amanecido y yo ya llevo una hora despierto. Me gusta sentarme a oscuras y ver como transcurren las horas cuando la ciudad duerme, o empieza a despertarse mas bien. Ruido de persianas, algún coche que pasa, alguna ventana con una luz encendida dentro. Me dejo atrapar por una rutina, y no me apetece, pero...¿Acaso tengo remedio?
Ahora mismo estoy perdiendo el tiempo, debería estar...no sé aseándome para ir a la facultad, pero poco me importa eso ahora mismo, observo pensativo un reloj digital que brilla en la oscuridad de esta habitación. Mis ojos se acostumbran lentamente a esta, noto el frío de la mañana. A veces tengo la sensación de que hasta las cosas más simples son demasiado complejas, de que nunca he tenido idea de nada realmente. Pero esto no me causa malestar, solamente me siento extraño, fuera de lugar... de alguna manera evoco mil sentimientos anteriores. Recuerdo cuando era chico y me despertaba temprano para ir al colegio, recuerdo como poco antes de saber que me tenía que despertar me escondía en la cama para que mis padres no me vieran. Creo que poco ha cambiado todo desde entonces; en cierta manera sigo escondiéndome para quedarme un rato más en la cama, aunque siempre resulta fútil.
En fin, me voy dando cuenta de que el tiempo pasa de manera diferente a esta hora. Miro la hora, mierda! llego tarde, y me dejo sumergir en mi rutina sin poder hacer nada para evitarlo.